Una noche de octubre llovía a mares y empezó a formarse en mi ventana un garabato…
Con él pinté por vez primera mis sentimientos en versos de colores. Con él descubrí un camino y un andar que me condujo al océano de mi ser: Alegrías y tristezas, sueños y desvelos, ausencias y silencios…amor, viento, cielo y mar….
Así, sembrando garabatos en el tiempo, revuelvo los mares y agito los ríos con torrentes de ternura religiosa.
Y me imagino por un momento que con su música celeste voy llenando de suspiros y notas las locuras de esta vida.
Entre sueños distraigo la mirada, esperando por el alba transparente y guardo tras estos garabatos el reflejo de una lágrima que siente…