Me estoy acostumbrando tanto a ti, porque no dejo de pensarte, y tampoco dejo de anhelarte.
Me estoy acostumbrando tanto a ti, porque no dejo de soñarte y no me aguanto las ganas de mirarte y besarte.
Y de ver tú pelo radiante suave como la brisa de la alborada que me anima a caminar a sonreír a gozar de la vida tu y yo..
Y a buscarte en la luz de la luna, de las estrellas y en el sol que me ilumina cada día al despertar.
En la caricia de una pequeña llovizna, en la sombra de un suelo fresco y húmedo.
En las hojas de los árboles que danzan y cantan con el suspiro del viento.
En el revolotear de los pájaros que hacen sus coros con su fondo melodioso celestial.
Me estoy acostumbrando tanto a ti, que ya deseo y sueño con tenerte en mis brazos.
Para tocarte y estar contigo cada madrugada sin dejar de acariciarte.
Para amarte como solo lo puede hacer un hombre enamorado que desea arroparse con tú piel tersa de color bronceado toda la noche entera.
Y deleitarse mirando tus encantadores ojos enmarcados en tú hermoso y angelical rostro de princesa caprichosa.
Me estoy acostumbrando tanto, pero tanto a ti, que ya no puedo respirar el mismo aire del mundo si no te tengo conmigo e incrustada en mí corazón y yo en el tuyo.